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Cuando me propusieron formar parte de la organización del primer #diadebloggers de DESCUBRE Castellón, de mano del Ayuntamiento de Peñíscola, no me lo pensé dos veces. Como blogger oficial de una publicación turística, no hay nada que me guste más que motivar viajes desestacionalizados y compartidos con gente con las mismas inquietudes.

La implicación por parte de la organización, con Laura al frente, fue patente desde el primer momento. Para poder llevarlo a cabo tampoco habría sido lo mismo sin la emoción de las bloggers participantes – 10 d’Abril, Aniwiki, Bricoydeco y algo más, Fit for weddings, In a Trendy Town, Mama Bocachancla, Pan uvas y queso, Verito Monetta y You are the one -, quienes pusieron los cinco sentidos para que la magia acabara haciendo acto de presencia desde el primer momento de la jornada.

El Papa Luna de Peñíscola
El Papa Luna de Peñíscola

Cuando la gente me pregunta por buenas opciones para moverse por los pueblos de Castellón, por donde me he movido mucho durante los últimos años, uno de los destinos que siempre incluyo es la ciudad de Peñíscola. No en vano es el segundo destino más visitado de toda la Comunitat Valenciana, después de la ciudad de Valencia.

La ciudad del Papa Luna agrupa una serie de características que la hacen visita obligada. Y no sólo en verano, cuando nos movemos tanto por el Mediterráneo, sino también durante las estaciones más frías del año. A ello contribuye el hecho de haberla convertido oficialmente en ciudad plató, con rodajes como El chiringuito de Pepe o Juego de tronos. Durante nuestra visita al casco antiguo en este #diadebloggers, una guía de la Tourist Info nos enseñó algunos de los lugares donde se han rodado escenas de estas series o de películas como El Cid. Cualquiera que se acerque hasta aquí puede solicitar este recorrido, con el que se adentrará en su parte más audiovisual.

Después de este agradable paseo, accedimos al interior del Castillo del Papa Luna, donde nunca dejan de impresionarme sus muros blanquecinos y esa imponente vista sobre el mar. Hay otros países del Mediterráneo que ofrecen dentro de sus paquetes turísticos visitas a ciudades con sus castillos sobre el mar que no son más hermosos que este, que encima está alimentado de Historia medieval y un cuidado exquisito sobre todo su patrimonio.

Las ofertas de Peñíscola para este #diadebloggers no acabaron aquí, y es que, si hay una manera de agasajar a tus invitados, no encontrarás mejor forma para hacerlo que con lo mejor de tu cocina. Y eso, exactamente, es lo que hicieron con nosotras en el Mandarina Club, donde probamos un menú de lo más variado y de los que yo disfruto más: platos nada cargados y diferentes texturas y sabores, con productos típicos de la zona. Aquí te contamos todos los detalles de la carta que prepararon para nosotros. Yo me centraré en un par de detalles que me hicieron valorar muy positivamente este local.

Morcilla de Burgos en el Mandarina Club de Peñíscola
Morcilla de Burgos en el Mandarina Club de Peñíscola

Ya sabéis que el protocolo es otra de mis debilidades y que valoro mucho el trato cara al público del gerente de un local de este tipo, que debe trabajar no sólo por una buena cocina, sino por el conjunto de su trato con el cliente. Así que, en este caso, el hecho de que, pese a ser un día festivo, el responsable del recinto fuera quien se ocupara de recibirnos personalmente, deleitándonos con un vermut para ir abriendo boca y contándonos los detalles más interesantes de las primeras catas que nos sacaron, me dio pruebas de que el lugar no podía estar mejor elegido.

Encontré también muy acertado el hecho de que dividieran la comida en dos partes: una primera en torno a una mesa alta con estas primeras catas, tomando un contacto directo y cercano; y una segunda, ya sentadas en una mesa alargada, tomando los platos más fuertes. El objetivo no era llenar el buche, sino deleitarnos con lo mejor de la casa. Tanto dentro como fuera de la cocina. Y conmigo lo consiguieron. Y doy fe de que todas las compañeras bloggers quedaron también encantadas.

Este local, que además tiene unas preciosas vistas al mar Mediterráneo, es uno de esos lugares que enriquecen el turismo de Peñíscola durante todo el año, ofreciendo además diferentes opciones gastronómicas, que ayudan a que dé menos pereza coger el coche en invierno. El premio está asegurado. En este sentido, me acabaron de conquistar con una prueba de fuego: probar su morcilla de Burgos. Sí, lo sé, los burgaleses de pro no aceptamos morcillas que no sean las auténticas, pero esta vez no me pude negar. La conversación vermutera acabó llevando de un tema a otro y al final me encontré frente a una tapa de morcilla a la que no pude negarme. Y, para mi sorpresa, resultó ser auténtica. Así que comprobé en primera persona cómo en el Mandarina Club se encargan personalmente de ofrecer productos importados desde su lugar de origen. Un diez para ellos.

Y, finalmente, el día acabó en la mejor ubicación posible: la Serra d’Irta, desde donde las vistas te ofrecen tomas espectaculares de la ciudad y de todo su alrededor. Torres medievales contra corsarios, atardeceres rosados y un endiablado mar invernal hacen el resto.

Así que si te estás planteando unas vacaciones en peñiscola, o un fin de semana por la provincia de Castellón, uno de los que te robarán el corazón será, sin duda, #peñiscolaeninvierno.

Atardecer en la Serra d'Irta
Atardecer en la Serra d’Irta

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