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Llegó, conquistó… Y se marchó. Un año más los festivales están copando la provincia de Castellón, y el Mediterráneo español en general, con lo que quienes vivimos por este radio geográfico nos encontramos en nuestra salsa con la cercanía de múltiples ofertas para disfrutar a lo largo de varios meses.

Así que la semana pasada me encontraba en un ambiente festivalero, con colegas festivaleros, en un recinto que llevo pisando ya cerca de una década, y sin el que no podría entender mis últimos veranos de trabajo y de disfrute cultural. El FIB ya no es lo que era, eso es una evidencia. Su fuerte apuesta por el pop-rock de sus primeros 15 años ha acabado dando paso a una remezcla de ese mismo género genuinamente británico con el indie español y el techno más innovador. Muestra de ello son los cambios de los nombres de los escenarios, como el de Las Palmas, que ahora es el principal, y que el año pasado acogió a Vetusta Morla y este año a La Habitación Roja.

Una crónica muy personal. Ante todo, con un gran respeto por un festival que abrió la caja de los sueños en la provincia de Castellón.

Personalmente, cambios que no deberían haber sido tan drásticos en un festival que atrae mayoritariamente a público británico buscando su música en un entorno que no encuentran en su isla. El escenario se les quedó grande a grupos como estos españoles, que en otros festivales, como el Low o Les Arts habrían sido los reyes del mambo. No digamos ya del Arenal Sound de Burriana, y que a partir de este 8 de agosto, fecha oficial del cierre de la edición de este año en Burriana, comenzarán a rifarse las localidades de la comarca.

Aún así, el FIB siempre será el FIB. Muse, The Chemical Brothers, Hidrogenesse, Major Lazer, The Maccabees o Massive Attack, se han encargado este año de recordarnos que este festival sigue siendo una de las mejores ofertas festivaleras de Europa. También tiene mérito que siga en la onda fuerte con la competencia tan fuerte que le ha surgido con opciones como el Primavera Sound o el BBk. Este último con vistas a ser su sustituto más directo.

Sea como sea, es un auténtico lujo vivir de primera mano un festival que ha cambiado el modo de entender el turismo cultural en una provincia que aún sigue definiendo algunos de los pilares de su turismo, y que algunos seguimos descubriendo a través de proyectos como este de Escritora Viajera o la revista DESCUBRE Castellón.

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