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Hay temporadas en las que el estrés nos puede. Vivimos en una sociedad que nos exige el 1.000% y podemos llegar a bucles de los que es difícil salir inmune. Por ese mismo motivo, cada vez hay más sitios encargados de ofrecernos esa desconexión tan necesaria, y además para todos los bolsillos. Navegando por Internet puedes encontrar todo tipo de ofertas con precios realmente competitivos.

Yo este verano, entre principios de agosto y principios de septiembre, me he regalado dos experiencias de relax en dos lugares muy diferentes, pero con un mismo objetivo: dar con la serenidad interior que el día a día a veces nos niega.

Hoy voy a hablaros del que he disfrutado esta misma semana pasada, con un plan de día de chicas, en el Thalasso Hotel El Palasiet de Benicàssim, con un recorrido biomarino de casi dos horas de duración y unas vistas relajantes al jardín, las palmeras mediterráneas del recinto y el mar de fondo.

palasiet_benicassim Talasoterapia junto al mar

En este caso, no se trata de un spa, una de las opciones más extendidas actualmente por toda España, sino de un centro médico de talasoterapia, con agua marina, (que está salada, aviso), que te ofrece un recorrido completo con la opción de que dure o 60 minutos o una hora y 45 minutos. Nosotras hicimos este segundo y salimos revitalizadas. Probamos la sauna, el vaporarium, todas las opciones de la piscina, que se encuentra como elemento central de la sala, y sus correspondientes minutos de ducha y descanso entre una opción y otra.

Como la idea era cenar luego en la misma zona, llegamos sobre las 17.30, aunque, ya que se pierde algo de tiempo al llegar y prepararse, yo aconsejo ir al menos 30 minutos antes, sobre las 17 horas, como muy tarde, ya que la piscina se cierra a las 20 horas y hay que dar tiempo también a los encargados de que cierren y recojan.

Luego ya todo fue bajar sobre una nube por el pasillo interior de acceso, plagado de vegetación local, y de un ambiente muy zen.

La cena, que nos la programamos en la terraza exterior del Voramar, a cinco minutos andando desde el Palasiet, os la contaré en otra entrega de comidas realmente satisfactorias, así como mi otra experiencia zen de este verano, que tuvo lugar en el Balneario de la Vilavella, y donde el trato y el servicio fueron exquisitos. En ambos casos, sitios para repetir experiencia.

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