No tengas dudas si estás pensando en repetir destino: las emociones se multiplican al ir haciendo tuyo un lugar que no hace tanto te resultaba desconocido. Al final formará parte de tu historia personal, y ahí está la magia


Cuando alguien me pregunta si vale la pena repetir destino, siempre le respondo lo mismo: sí. Sin dudarlo.

Sabina decía que “al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Pero, por una vez, no estoy de acuerdo con él. Para mí, volver a un lugar que me inspiró desde el primer momento siempre ha tenido sentido. Y es que mi objetivo no es ser una turista y poder decir que he visitado docenas de países. Viajar no es eso. Viajar es hacer tuyo un sitio y sentirte como en casa cada vez que vuelves.

Así que en mi blog verás que casi siempre te hablo de los mismos lugares. También voy descubriendo otros sitios nuevos, pero siempre con la intención de volver. El planeta es demasiado grande como para volvernos locos queriendo llegar a todos los continentes. Tampoco disponemos de tanto tiempo y dinero como para llegar a todos los lugares, así que hace tiempo frené en seco y me propuse seleccionar de una manera consciente.

Últimamente he encontrado mi ritmo combinando destinos repetidos con otros desconocidos. Más o menos dos de cada al año. Y todos de proximidad, dentro de Europa. Aunque este año he repetido por enésima vez Lisboa y Oporto y ha sido maravilloso.

Si aún no te he convencido, te lanzo mis razones para repetir destino:

  1. No somos turistas, sino viajeros que van en busca de respuestas.
  2. No hay otra manera de conocer de verdad un sitio que volver, volver y volver.
  3. Si sólo has ido una vez a un destino, me podrás contar cómo fue tu experiencia en esa ocasión, pero no me podrás contar sus esencias más auténticas.
  4. Es un agobio tratar de llegar a todo en unos pocos días. Es mucho más práctico hacer una primera toma de contacto y volver al tiempo conociendo ya las partes esenciales de ese sitio.
  5.  A partir de la segunda vez la experiencia es mucho más libre. Ya no miras tanto el callejero y disfrutas de verdad de lo que vas viendo en cada momento.
  6. Al dejar de ser un turista de monumentos y autobús, te timarán menos.
  7. Llegarás a sitios sólo reservados a los que ya han establecido algún lazo con el lugar.
  8. Atinarás mejor con la zona del alojamiento.
  9. Harás tuyas sus costumbres y todo empezará a fluir DE VERDAD.
  10. Porque cuando te enamoras de una ciudad o de un país siempre habrá un motivo para querer volver.

En mis dos manifiestos viajeros te cuento un poco más sobre mis motivos para seguir viajando de una manera sostenible y auténtica: Manifiesto viajero vol.1 y Manifiesto viajero vol.2.

–> Aquí te dan más motivos por los que es una buena idea repetir destino.

El barrio Alto en otoño

Por qué repetir destino

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