Los astronautas están obligados a prepararse durante años con entrenamientos extremos para ejercitarse física y psicológicamente antes de despegar hacia el cosmos
Cada día hay novedades sobre la última misión a Marte, donde en esta ocasión la NASA ha vuelto a marcar un hito: han convertido dióxido de carbono de la atmósfera marciana en oxígeno puro y respirable con un aparato para experimentos a bordo de la Perseverance.
MOXIE (que es como se llama el aparato), pudo producir 5 gramos de oxígeno, que dejarían a un astronauta respirar durante unos 10 minutos.
Algo que han querido comparar con la proeza de los hermanos Wright el 17 de diciembre de 1903, cuando hicieron historia al volar por primera vez el primer prototipo de avión sobre las dunas de Kill Devil Hill, en Carolina del Norte.
Esta vez, 117 años después, se ha conseguido lo mismo pero en un escenario diferente: el cráter Jezero, en Marte.
Así que ya es más patente que nunca que la Humanidad está abriendo la puerta a una nueva forma de explorar otros mundos.
Con todo esto, viendo que está siendo posible moverse por Marte, nos empezamos a preguntar cómo es el día a día en una nave espacial, que entendemos que puede ser bastante similar a la vida en los primeros tiempos de una colonia en otro planeta.
Lo hemos ido viendo durante las últimas dos décadas con la Estación Espacial Internacional, que ha sido el laboratorio de científicos, ingenieros y médicos de más de 15 nacionalidades durante periodos de entre 2 y 6 meses y el lugar de acogida para los astronautas en el espacio.
Para llegar hasta aquí, los astronautas están obligados a prepararse durante años con entrenamientos extremos, porque tienen que ejercitarse tanto física como psicológicamente antes de despegar hacia el cosmos…


