Esperando a las primeras hojas de los árboles, recibo con cierta nostalgia las primeras nubes del final del verano.
Como defendían los griegos, la vida es una sucesión de días y momentos totalmente cíclicos. Todo se repite. Todo vuelve y vuelve a irse. Tal vez ahí se encuentra el origen de la morriña.
Tras un pequeño descanso en el blog, vuelvo a la carga, con nuevos proyectos y nuevas ilusiones.
Y es que al fin llegué a la última página de Cien Años de Soledad. Sigo en persona el ritmo del grupo musical de batucada, Sambalea. Y, lo más importante, sigo dándole forma a más de un proyecto viajero, que no ha podido hacerse tangible en los últimos meses, pero que cada vez se encuentra más cerca.
Seguimos nuestra marcha, aprovechando cada segundo del mayor regalo: la vida.



6 comentarios de “Llegando al final del verano”
Ye echaba de menos tus fotos. Salud !
Tienes un blog precioso!
Cien años de soledad, no me convencía en principio, pero el mensaje que tiene, y ese final tan maravilloso lo sitúan entre uno de mis libros preferidos.
Me alegra haber encontrado un blog como el tuyo!
Un saludo!