Llevaba la cámara de fotos de Polaroid de Fuji y, en medio de Castilla, a comienzos de aquel febrero, bajé del coche y tomé la foto
La foto que ves aquí abajo es una caca, pero siempre la llevo en el coche. La hice con la cámara de fotos Instax Mini 9, durante una de mis pruebas de fuego: conducía yo sola desde Valencia hasta Burgos, con las energías aún bastante mermadas. Era necesario ir y no me lo pensé. Llevaba la Polaroid de Fuji y, en medio de Castilla, a comienzos de aquel febrero, bajé del coche y estrené la cámara. Era la iglesia de una aldea perdida en medio del camino. Pero me inspiró algo bonito verme llegando ya a la meta, en mi tierra, y rodeada de un aura que traté de captar para no olvidar jamás que las metas están para cruzarlas.
FOTO de la Polaroid de FUJI – @escritoraviajera
Y al final resultó que mis fuerzas dieron para eso. Y para volver. Y para seguir subiendo escalones.
La verdad es que nunca me gustó perder. Tal vez por eso tuve que aprender a aceptar ciertas derrotas. ¿La más dura? Asumir, reconocer y adaptarme a una nueva yo. A una yo que ya no tiene abiertas las mismas puertas que antes.
Pero entonces, de repente, sin buscarlo, llega el día en el que ves que al fin se enciende la luz sobre EL SUEÑO de tu vida. Aunque hoy sólo puedo decirte que ojalá algún día pueda contarte que lo conseguí.
Y que no dudes. Si algo te encoge las tripas. Si tu emoción se enciende cada vez que piensas en conseguirlo. Si todo parecen señales, por muy locura que parezca. HAZLO. Con miedo. Con vértigo. Con dudas. PERO HAZLO.
Y acepta. Tu vida. Tus imperfecciones. Tus derrotas. Y tus éxitos. Porque te aseguro que llegarán.


