La primavera nos encontró

culla-primavera

Hubo un tiempo en el que comenzamos a perdernos las primaveras. A nuestros ojos casi no fue perceptible, ni extremadamente llamativo, pero hubo una luz en la mirada que fue apagándose sin querer.

Nos perdimos las primaveras y todo lo que ellas conllevan. Hasta que, cierto día, fue la misma primavera quien decidió coger las riendas del asunto. Y nos vinieron a buscar al mismísimo fin del mundo, encendiendo luces por doquier. Y entonces nos bastó con coger con fuerza la mano que nos fue a despertar.

Secreto: La primavera jamás se va. Somos nosotros quienes nos marchamos.

Campos de lavanda en Brihuega
Campos de lavanda en Brihuega

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¿Sigues
leyendo?

Aquí abajo tienes más posts para seguir viajando conmigo o conocer todo lo que he aprendido estos años sobre el marketing turístico en España y Portugal.