Queremos viajar siempre a la otra punta del mundo y a destinos exóticos, cuando cerca de casa, a precios asequibles, y a pocas horas de avión, tren, barco, o coche, tenemos la oportunidad de conocer sitios únicos.
La ventaja de vivir en Europa, además, es que podemos conocer culturas que no tienen nada que ver entre ellas y que están a unas distancias aceptables.
Así, París, Londres, Roma, Atenas, o Praga.


