Mi mochila de cuero comprada en un mercadillo es una de las cosas que llevo siempre conmigo cuando salgo de viaje
Próximamente publicaré una serie de posts con cosas que siempre tengo que llevar conmigo cuando salgo de viaje, o qué es lo que tiene que entrar en la maleta SÍ O SÍ.
En este sentido, una de las cosas que siempre he comentado es que intento evitar sacar de casa cosas a las que les tengo cariño, sobre todo si opto por salir sola. Uno de los motivos es no tener que preocuparme de posibles robos o extravíos.
Pero también hay algunas cosas, como mi FUJI X-M1, que siempre van conmigo. Mi mochila de Pocholo es otra de ellas. Hoy por hoy son mis compañeras de viaje y ya no me imagino haciendo una salida sin ellas.

La mochila de Pocholo
Después de más o menos un año detrás de ella, conseguí encontrarla. Por casualidad, como sucede siempre con las cosas bonitas. Estuve mucho tiempo buscándola en tiendas, mercadillos, paradas por los metros de Madrid, Valencia o Barcelona.
Finalmente, cayó en mis manos, en la parada de un chico nigeriano, quien me aseguró que estaba exportada desde Marruecos.
El caso es que el resultado, por el momento, está siendo bueno. Llevo cinco años con ella y el cuero está aguantando bien. Me costó un poco quitarle el fuerte olor del principio, pero me ha valido la pena. Además, tiene dos bolsillos con cremallera muy resguardados y otros dos, en la parte frontal, que me sirven para tener a mano cosas pequeñas como un paquete de pañuelos, cacao para los labios o unos auriculares.
Lo que más me cuesta es mantenerla limpia, sobre todo el forro interior, así que el mantenimiento lo suelo hacer con un trapo húmedo y un rato de paciencia.



