El paseo marítimo de San Sebastián me atrapa con las subidas y bajadas de sus mareas y las preciosas vistas de la ciudad


No hay nada como tardar en volver a un sitio para que las emociones se multipliquen por mil al volver.

Había estado recientemente en la Concha de San Sebastián en el viaje por carretera que hicimos al sur de Francia hace dos veranos, pero fue de pasada y la verdad es que me faltó quedarme un poco más.

Recuerdo haber ido algunas veces de adolescente a la playa de la Concha al principio del verano y aquello siempre estaba lleno hasta la bandera.

Así que todo lo que he revisitado este verano estaba con un algo diferente, influido de un modo u otro por el momento que estamos viviendo.

La playa estaba muy tranquila de gente y los sitios a los que nos acercamos estaban muy controlados por las distancias sociales impuestas, y creo que tuvimos la suerte de poder disfrutarla de un modo diferente al de otros años.

Sea como sea, en cualquier momento del año la Concha de San Sebastián es el alma de la ciudad y una gozada para acercarte.

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En la orilla de la Concha al acabar la tarde

NIEBLA, CALABOBOS Y UN PARAÍSO PARA LOS SURFEROS

Nosotros fuimos a principios de agosto, en unos días de llovizna y niebla que hicieron que aún se notara más ese aire viejuno que es el alma de este sitio.

Gracias a la luz del día pude deleitarme con la FUJI y sacar alguna foto más que decente tanto desde el Igueldo como en la orilla de la playa de la Concha.

Y al final de la tarde pude comprobar que la gente local aprovecha la última hora del día para surfear o meterse en el agua, ya que es cuando más caliente está, después de todo el día al sol.

Así que la combinación de playa, naturaleza, urbanismo señorial y surf al atardecer le da a esta ciudad un aire irresistible.

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Surf en la Concha de San Sebastián

MI RUTA

Si sólo tienes un día para verla, mi consejo es que pases el día entero recorriendo el paseo marítimo para acabar subiendo al monte Igueldo y cerrar el día en la aclamada obra de Chillida, El Peine del Viento, al final de la playa de Ondarreta.

Para comer una opción estupenda es el Café de la Concha, en medio del Paseo Marítimo de la Concha, y con unas vistas espectaculares a la bahía, además de una cocina de 10.

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Comiendo en el Café de la Concha

Si quieres más datos sobre este precioso enclave, puedes encontrar en Facebook algún grupo de fans, o diversas webs como esta, sobre el turismo de la zona.

Y habiendo ido tantas veces, aún me queda un plan por cumplir, el festival de jazz que tiene lugar aquí todos los veranos y que es uno de los mejores de Europa.

Ahí va mi galería de fotos:


¿Cómo está siendo tu experiencia este año? ¿Te has atrevido a salir de España después del confinamiento? Abajo en COMENTARIOS puedes contar tu experiencia.

Muchas gracias por seguir siempre ahí.

@escritoraviajera

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